
Un día deseé unirme a este ilusionante proyecto, que hoy es ya casi una realidad. En 2018, el escritor y gestor cultural Enrique Bocanegra, junto con otros socios, adquieren un inmueble en la calle Padre Luis María Llop de Sevilla. Nada sería interesante ni reseñable aquí si no fuese porque en esa casa nació y vivió, los años más felices de la vida de una persona, esa etapa que llaman infancia, el más importante pintor español de todos los tiempos. Era la casa donde nació Diego Velázquez en 1599.
No sólo se considera un pintor español, como otros artistas de la historia, sino que su arte se extiende a nivel mundial. Es conocido por profanos, admirado por los amantes del arte y envidiado por artistas de todos los tiempos. Como lo definía Luis Eduardo Aute (“Trilogía de luces y sombras”) pintó el aire, enunció la realidad, reveló la fotografía, impresionó la luz…
Sevilla, ensimismada y olvidadiza, puso la casa en manos privadas, vetada a los ojos sevillanos, o a punto de su derribo o a su especulación como establecimiento turístico. De corral de vecinos a galería de arte, de taller de Victorio y Lucchino a una entidad bancaria, de ésta a su soledad durante años.
La Casa Natal de Velázquez se despierta, cuatro siglos después de su amnesia, recordando lo que vivió, sintió y albergó dentro de sí. En unos meses la casa volverá a acoger el espíritu del siglo XVII y de aquel vecino ilustre. Entonces, entre juguetes de niños, viejas que freían huevos, cocinas y bodegones, aguadores, músicos…, soñaba manejar la luz y el color, para que en el futuro, que es ahora, no nos olvidásemos de aquella Sevilla que lo alumbró en antigua calle de la Gorgoja, en una de las casas más antiguas que se conservan en la ciudad.
Entra en https://casanatalvelazquez.com/ y conoce el proyecto.




