Este año se cumplen 150 años del fallecimiento del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Asimismo hacen 500 años que el papa Clemente VII encargaba a Miguel Ángel Buonarroti el proyecto de las tumbas de Lorenzo el Magnífico y de Juliano II, así como comenzaba el proyecto arquitectónico de la Biblioteca Laurenciana.
Las vivencias de la infancia influyen enormemente en la vida adulta. Pienso si ahora estaría escribiendo sobre el pintor Gustavo Adolfo Bécquer o el poeta Miguel Ángel.
Bécquer nació en una familia de pintores, entre los que destacaron su padre José Domínguez Insausti (que firmaba como José Domínguez Bécquer) y su hermano, Valeriano Bécquer. Al quedar huérfano a la corta edad de cuatro años, esas cualidades pictóricas innatas se interrumpieron, entrando en el Real Colegio de Humanidades de San Telmo, en Sevilla, rodeándose de los escritores de la época, relaciones que terminaron en grandes amistades.


Miguel Ángel nació en una familia que había perdido el prestigio del que disfrutó años atrás. Pese a ello su padre intentó conservar una cierta posición social, trasladando a su hijo a Florencia para estudiar Gramática con el gran maestro Francesco da Urbino. Pero, como decía el propio artista, el hecho de tener una nodriza esposa de un picapedrero de la cantera de mármol de Settignano, le hizo mamar el amor por el mármol.
Así, si leemos:
Aquí fue donde mi amor me quitó,
por merced, el corazón y la vida;
aquí me prometió con bellos ojos
su ayuda, y con ellos negarla quiso.
Más allá me ató y acá me ha soltado;
por mi lloré y con dolor infinito
aquí desde esta peña vi marcharse
al que a mí me quitó y no me quiso.
Difícilmente, hablando de Bécquer, pensemos que es un soneto escrito por Miguel Ángel. Se encontró en el reverso de unas trazas arquitectónicas que se relacionan con la Biblioteca Laurenciana.
Por otro lado, si contemplamos este dibujo, directo y suelto de trazos:

Creo que en este punto del post ya captaréis que se trata de un dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer, perteneciente al denominado “Primer álbum”, fechado en 1855.
No existen pintores, escultores, escritores, diseñadores….sólo existen artistas que crean productos estéticos para deleitar, expresar, emocionar o provocar la reflexión. Pues decía Marc Changall que «El arte es sobre todo un estado del alma.»
Sobre la poesía de Miguel Ángel puedes consultar el magnífico artículo «Algunas notas a la poesía de Miguel Ángel» de Francisco L. González-Camaño, que se encuentra fácilmente online.
O si quieres apreciar los dibujos de Bécquer, puedes descargar el álbum en: