En 2018 se declaró el día 3 de junio como Día Mundial de la bicicleta, aunque ya se celebraba “extraoficialmente” el 19 de abril de cada año.
Aunque comenzaron a fabricarse en el segundo tercio del siglo XIX, Leonardo da Vinci (no podía ser otro) diseñó el primer prototipo. Desde los primeros años contaron con gran aceptación, pues era un medio rápido y económico para desplazarse. Fueron una liberación de los carruajes compartidos o de las caminatas a pie. Conocidos son algunos fragmentos de los hermanos Lumière donde aparecen. Aquellos primeros años del cinematógrafo coincidieron con los primeros años de los, ya modernos, diseños de los velocípedos, como se denominaban entonces a las bicicletas y máquinas movidas mediante pedaleo.
Su popularidad, en escasos años, llevó al Ayuntamiento de Sevilla a incluir su regulación en las Ordenanzas Municipales aprobadas en 1898, y que entraron en vigor en 1900. La regulación de los denominados “velocípedos” aparecen en el curioso capítulo XV y que no me resisto a contar.
Se permitía la circulación por la vía pública sólo de los velocípedos que tuviesen las llantas de “cautchouc” (utilizando el nombre francés del caucho o goma), y que llevasen bocinas o timbres “lo suficientemente sonoros para anunciar, desde lejos, su aproximación”. También estaban obligados a llevar faroles encendidos desde el anochecer.
Todos los conductores irían provistos de licencia de la Alcaldía, pues debían exhibirlas a los agentes de la autoridad que la solicitasen. Asimismo, llevaban una chapa con el nombre y domicilio del propietario. Si estas normas no se cumplían, podían ser requisados y enviados a los almacenes municipales, además de imponerles la multa correspondiente.
Estaba prohibido el tránsito de velocípedos por las aceras, u otras vías públicas donde estuviese vetada la circulación de vehículos y caballerías.
Cuando estas “máquinas” circulasen por poblaciones o paseos públicos, frecuentados por peatones, no podían llevar mayor velocidad que “la equivalente permitida a los carruajes”. Y ¿qué velocidad era ésta?, pues dentro de las calles y paseos de la ciudad no irían más rápido que al trote de las caballerías. Si abundaban los peatones, caminarían al paso.
Ordenanzas de más de 120 años. Hace unas décadas se reclamó la regulación del uso de la bicicleta, y me pregunto ¿cuándo se perdieron en el tiempo estas normas tan básicas y lógicas de su uso?



Primeras imágenes de velocípedos de los hermanos Lumière: